domingo, 27 de septiembre de 2009

CRÍTICA DE CINE (Casablanca)

Alguna vez tenía que acertar la Academia, fue con CASABLANCA, Primer Premio de 1942. Una filigrana de dirección é interpretación conjunta.

El magnifico reparto vive sus caracteres con autenticidad y cuerpo. Son personas que viven, que sienten, que sufren. Son realidades, no muñecos vacíos y huecos de pueril convencionalismo de otras cintas de propaganda. Porque CASABLANCA, es una cinta de espiritualidad, de ideales demostrados. No una cinta más, sino única e indiscutible. Exacta en su medida de tiempo, de guión trabajado, con ritmo y narración expositiva en imágenes que siempre acusan un dominio del oficio excepcional. Y sobretodo, esa habilidad “subterfugiada” de Curtiz, esa poesía con qué explana la pequeñez del ser humano ante las trascendencias de la vida. Toda su gama emotiva esencial, sin exageraciones rimbombantes y aparatosas, sino con profundidad, con “palpabilidad” de cosa recia, vivida, consistente en sus personajes que vegetan, discurren, trabajan, unos con su falta de escrúpulos y egoísmos, y otros con sus romanticismos y sensibilidades. Una amalgama conjunta de realidad concentrada en ese "RICHS CAFÉ AMERICAINE” de Casablanca.

CASABLANCA tiene -no puede evitarse en las cintas de propaganda- sus tópicos, los eternos tópicos. Pero existe en su poder, en contrapartida, una gran fuerza de sugestión. Una intriga que nos lleva de sorpresa en sorpre­sa, ingeniosamente expresada por una ironía de lenguaje diplomático y de sá­tira. Por todo ello y por la fuerza emotiva de sus escenas que van “in crescendo" hasta el FÍN, este "film" es el mejor que nos han ofrecido los estudios americanos hasta ahora en su afán propagandístico. Desde el primer fotograma se abandona uno al intríngulis, subyugado, aprisionado por el len­guaje dominante de sus encuadres que hacen olvidar la mecánica y el tecni­cismo de su realización. Tanta es su calidad y maestría debida al veterano Michael Curtiz, que llega a dominar a sus héroes con estudiada 1abor realista.

Y hemos de conceder un .párrafo a la interpretación, sobretodo en ho­nor a Humprey Bogart, aquel entonces desapercibido Duke Mantee de "El Bos­que Petrificado" que en CASABLANCA se nos muestra en la cima de su talen­to interpretativo, un gran actor para una gran película. Ingrid Bergman en su consagrada interpretación después de INTERMEZZO, es como siempre “ella”, Ingrid Bergman, 1a personalidad propia por encima de su papel. Claude Rains imponderable y justísimo también, Gonrad Veitd, Paul Henreid y Peter Lorre, éste último magnífico en su breve papel.

Si no fuera suficiente por su tema y realización, CASABLANACA tiene además esa interpretación conjunta magistral, que por si sola valoraría ésta gran película en el grado superlativo que tiene y merece.

Josep Pascual Llorens, (27-12-1946)

PRODUCCIÓ I DISTRIBUCIÓN: WARNER BROSS, 1942


Cartel dibujado por Pere Pascual Llorens

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