lunes, 5 de octubre de 2009

LUCES

Última obra realizada en mi taller, mide 100x130x8 cm. Aún no tengo claro el título, pretendo realizar una serie nueva después de las Nebulosas y Orgánicos, así que de momento la llamaré Luces.

Las tres imágenes que presento son del mismo cuadro. En la primera, la luz que hay en su interior, o detrás de la superficie, según se interprete el cuadro como alma o piel de su autor, está apagada, los colores sólo se iluminan con la luz exterior.

En la segunda imagen, la luz incorporada a la obra está encendida, el cuadro cambia absolutamente, los colores (aparecen rojos que no se veían), las formas, la intensidad, la intención.

En la tercera imagen, incorporo una máscara detrás de las sucesivas capas de poliéster con las que realizo el cuadro oscureciendo zonas a voluntad. De momento, la imagen que resulta de ocultar zonas de luz es provisional, talvez busque otros resultados o motivos que puedan crear un diálogo de mayor complicidad con el fondo.


He utilizado cinco kilos y medio de resina, lo que equivale a 40 euros, más el bastidor de madera y placas de contrachapado para la parte posterior y los fluorescentes, un par, todo ese material cuesta unos 75 euros. Me pregunto que impulso interior me mueve a realizar éste tipo de obra tan cara, cuando la posibilidad de venta es tan limitada y mis recursos económicos bajo mínimos en estos momentos. ¿Será la necesidad de descubrir? ¿De encontrar sentido al mundo, creando otro diferente? ¿O convertir mi energía en luz que ilumine caminos?

Siempre me queda la duda de quedarme quieto, o escapar, cuando veo avanzar a mis propias obras sobre mí como animales salvajes encerrados en un almacén oscuro. A veces me siento devorado, asfixiado, pero sigo alimentando las bestias.

4 comentarios:

Susana dijo...

Jordi, es un privilegio asistir al proceso de tu creación. Me he quedado de piedra al ver cómo cambia la obra en función de si hay o no luz. Cambian, sobre todo, las sensaciones que produce. Desde esa mezcla de azul y verde inicial, que aparece sosegada, a la intensidad del rojo, en su mezcla con el amarillo.

Lo de las formas me parece muy interesante. Personalmente, la que has puesto me resulta demasiado agresiva. Me imaginaba una forma más estilizada, más volátil, como lo es el cuadro en sí.

Fantástico tu comentario sobre cómo evolucionan las obras a pesar de su autor. He vivido lo mismo. Sí, seguramente es otro mundo; a veces cuesta (en muchos sentidos), pero hay veces en que uno siente que no puede hacer ninguna otra cosa.

Un beso enorme.

Jordi Pascual Morant dijo...

Susana, éste bloc se va pareciendo más a un partido de tenis, tu y yo a cada lado de la red.
Me interesa mucho saber la opinión de quienes miran mis cuadros. Claro que una fotografía del cuadro, a mi entender, nunca podrá superar a presenciar el cuadro en directo, porque hay una relación de distancias y proporciones del que observa respecto a la obra que también influyen en el efecto que pueda producir.
Comparto tu opinión sobre la forma que se recorta sobre el fondo. Estoy (como comentaba en la entrada) meditando un posible cambio de la máscara.

Gracias por acompañarme.

el beso lo devuelvo más engrandecido.

emeygriega dijo...

Yo te propondría que te dejes devorar con tranquilidad.
Tu metabolismo, como el de los artistas, sabrá que hacer con la digestión de tus bestias.


p.d.: respecto a lo que has comentado en el blog de Susana, te recomiendo un libro de un historiador argentino Pacho O Donnell, cuyo último ensayo investiga los miedos y las industrias que los amparan.

Saludos, Jordi!

Jordi Pascual Morant dijo...

Bueno, ya somos tres jugando a tenis.

Emeygriega, si me devoran mis bestias no se cómo les sentaré a ellas, lo seguro es que yo no podré digerir nunca más nada.
Pero tomo nota de la idea de ser yo quien las devore primero.

Un placer y muy agradecido por tomarte el tiempo en escribirme.

Un saludo, antes de mi cena bestial.

PD: Y por supuesto buscaré la información que me recomiendas.