domingo, 25 de abril de 2010

Levantinas

La serie que os presento la realicé en el año 2007, se enmarca en mis trabajos inspirados en las pinturas murales de los artistas paleolíticos. La cueva de Altamira es el legado artístico más sobresaliente de la antigüedad, la maestría de sus autores debió ser el final de un largo recorrido de aprendizaje y transmisión del saber pictórico.
A esta serie la titulo, “Levantinas”, por su carácter más estilizado, cercano al estilo Mediterráneo. La técnica que utilizo resulta de la mezcla de resina con yeso y pastel.















TRES CABALLEROS


“TRES CABALLEROS”, podríamos decir que es todo el ingenio, la fantasía y la inspiración desbordada de Walt Disney, aunado en su conjunto en un orden técnico máximo, superior a todo lo que nos ha ofrecido por ahora. Hasta el momento nada más, porque no sabemos adónde llegará ese mago del lápiz, del color, y del movimiento, con su inagotable vena artística, genial, única, que nos hace pensar en un poder divino creador.

El fondo de la cinta, es de propaganda, de panamericanismo rabioso. Una propaganda que sigue la pauta de, “SALUDOS AMIGOS”, pero hecha con una mayor habilidad.

La irrealización de la figura humana por Walt Disney, ha inducido a éste a combinar los personajes reales con sus dibujos, técnicamente la cosa resulta, pero preferimos y siguen siendo lo mejor sus propias creaciones; Donald, José Carioca, Panchito, Polo, el burro volador.

Disney tiene en su cinta momentos de sublime belleza, re­posada, poética, de ensueño, usando la música sensual en un fondo de nostalgia sobre panorámicas semidocumentales y en las que el color y el dibujo son un derroche de imaginación y vena artística. De ahí lo conseguido de sus fragmentos Bahía y México.

Después, Disney se despliega, se absorbe a sí mismo con su color, se emborracha de movimiento, de música, de pinceladas, de luz; nos repite, con lente de aumento, la orgía visual y acuática da Dumbo en el sueño de éste, allí más a propósito y acertado que en ésta ocasión, ofreciéndonos con ese desenfreno retazos de un cine de vanguardia y efectista.

Con “TRES CABALLEROS”, la vista y el oído no descansan un segundo, el espectador es un compañero más de Donald, sorprendido como él en su viaje a través de paisajes, nubes, playas; la música -sambas y corridos- penetran con deleite en nuestro oído, la vista se embriaga de sorpresas, de color, de vivacidad, de movimiento inacabable, de fantasía impetuosa, y todo en un espectáculo palpitante, da entreteni­miento y también de arte en todas sus dimensiones.

JOSEP PASCUAL LLORENS
18/5/1947

Producción Walt Disney 1945.
Distribución R:K:O: Radio

miércoles, 7 de abril de 2010

Dibujos espirales

Esta serie de dibujos los realicé el año 1973, sobre una libreta antigua, cuyas hojas ya tenían esas manchas que el papel con el paso del tiempo va adquiriendo. Ello me inspiró en hacer retratos con un cierto aire clásico. Utilicé tinta china, ceras y pastel.














viernes, 26 de marzo de 2010

Obra reciente

Estas son las últimas obras de mi producción artística.
Dos nebulosas, una de ellas por encargo de unos amigos.
Los retratos de personas cercanas y yo mismo, están en la línea de otros trabajos inspirados en la pintura mural desgastada por el paso del tiempo.





miércoles, 17 de febrero de 2010

LA EXTRAÑA PASAJERA



No importa mucho que en ésta cinta existan, en un tono menor, situaciones forzadas, huecos convencionalismos y concesiones de diálogo. No importa, por ejemplo, que veamos una transmutación meteórica en la persona de Carlota, que exis­tan coincidencias de encuentros que se repiten y que algunas escenas pequen de afectación. No importa, en fin, que se nos quiera llevar de la mano para mostrarnos, sorprendernos, con lo que ya intuimos, por aquello de que siempre puede arreglar­se todo a gusto del consumidor.

Todo ello no importa, repetimos, porque llega a quedar diluido, borrado casi, apenas perceptible por el arte interpretativo y el talento genial de Bette Davis; incluso no im­porta que ella misma sea físicamente antipática, vulgar, por­que su rostro está reñido con los cánones de la estética. Sin embargo, todo queda semi-obscurecido en la penumbra por el matiz expresionista de sus interpretaciones, por su inteligen­cia, por su carácter y por su exclusividad del espíritu del papel que interpreta; todo a despecho de su fealdad, atrayen­do y cautivando, dejando en nosotros un recuerdo perennemente vivo con poesía de un arte nato. El talento de Bette Davis está siempre por encima de lo artificioso, de lo convencional y de lo rebuscado, convirtiéndolo a su antojo y a nuestros ojos en un todo natural, sencillo y realmente humano.

Por ella, por Bette Davis, reconocemos a «La extraña pasajera» como una buena película y si añadimos que Irving Rapper ha hecho una buena labor con el psíquico intríngulis bordeando el abismo de lo morboso, que Sol Polito ha manejado una cámara ágil, inquieta, que salta siempre al alcance del intérprete del lugar y del motivo y que Max Steiner ha compuesto una fra­se musical romántica que viene como anillo al dedo al amor su­blime que se profesan Carlota y Jerry, tendremos suficientes valores cualitativos para que le cinta penetre y convenza a pesar de sus situaciones forzadas, de huecos convencionalismos y de concesiones vulgares.

Pero... como dice Carlota en el plano final de la cinta, podemos decir nosotros,...” porqué hemos de querer la luna si ya tenemos las estrellas...”

José Pascual Llorens.
19 de octubre de1947

Producción Warner Bross 1942.


lunes, 1 de febrero de 2010

Dibujos hermafroditas

La serie de dibujos que os presento los realicé entre los años 1980-86, fascinado por el sexo hermafrodita. Lo explícito del deseo libidinoso de aquellos años se muestra exagerado, pero también le acompaña la inquietud artística que la línea, el difuminado y la simplicidad en el color podían expresar desde la sensibilidad que el arte consigue exorcizar.







jueves, 7 de enero de 2010

Dibujos 1971-75

Empieza un nuevo año y vamos dejando atrás viejos años. Los que seguimos ya no somos tan nuevos, todo se cubre de pátinas que transforman su superficie. Repasando viejos dibujos míos también el papel se ha impregnado del paso del tiempo. Las imágenes que en ellos se muestran nacieron con pasión y dedicación prematura. Entre los años 1971-75 hice gran cantidad de dibujos, de los que ahora os presento una breve muestra. De los 16 a los 20 años ocupé gran parte de mi tiempo en explorar las posibilidades expresivas del lápiz sobre el papel. Los personajes admirados dejaron paso a los personajes de mi subconsciente. Espero que sigan tan nuevos ahora como entonces.














domingo, 3 de enero de 2010

LA DAMA DEL LAGO

El primer post del año lo quiero dedicar, una vez más, a las críticas cinematográficas que escribió mi padre entre los años1940-50. Ésta vez con una película y un actor olvidados: LA DAMA DEL LAGO, interpretada por Robert Montgomery.

"Aún recordamos aquel Robert Montgomery que para nosotros es y será el auténtico, aquel Robert que era siempre el chico mimado, con un piso en la Quinta Avenida, con su eterno smoking, su leve tambaleo y arrastrándose de barra en barra para pedir un whisky. Intranscendente si se quiere, pero demostrando su buena madera do actor, cosa que confirmó al efectuar una escapada al género dramático en, "Al caer la noche”.
Pero llegó la guerra y con ella la movilización, Robert fue destinado a ser un héroe más. De allí volvió más formal, más hombre, más curtido y en consecuencia con ganas de renovación.
Volvió a interpretar, pero empezó a dirigir sustituyendo a Jhon Ford en, “The were expendable”. Ello le animó y se lanzó en busca de algo diferente en la técnica, algo original que se apartara de lo trillado, y aquí está, “LA DAMA DEL LAGO”.
En realidad, no puede decirse que esa originalidad técnica sea precisamente una innovación en el séptimo arte, el cine francés de avant-guerre lo empleó sistemáticamente y sin ir más lejos hemos visto últimamente muestras de ello en el film de H.G. Clouzot -ganador del primer premio de dirección en la Bienal de Venecia de 1947-, “El asesino habita en el nº 21”.
Robert Montgomery no ha hecho más que prolongar el sistema en su extensión, lo que da lugar a una lentitud hija de la falta de vivacidad y ritmo obligados por ésos diálogos de los personajes con la cámara, que vienen a ser cinematográficamente hablando, unos monólogos insoportables, aunque el monólogo sea, la mayoría de las veces, una cara tan atrayente como la de Audrey Totter.
De todas formas es de elogiar esa inquietud de Robert Montgomery para encontrar algo nuevo, aunque preferimos aquel Robert cínico y tambaleante con una copa de whisky en la mano."

JOSEP PASCUAL LLORENS
(9-11-1947)

Producción M.G.M. 1946.